La causa profunda de la escisión del PNV: el fracaso del Estatuto como apuesta del PNV y como legitimador del Estado español en Euskadi
reproduce el texto del capítulo 7 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
7.1. Garaikoetxea lo avisó en abril de 1983.
Cuando el 17 de julio de 1979 la ponencia mixta del Congreso de los Diputado consigue acuerdo para dictaminar el texto estatutario vasco (es decir, cuando se plasma el acuerdo conseguido por Suarez, Presidente del Gobierno y Garaikoetxea, Presidente del Consejo General Vasco y del EBB del PNV) todos los implicados en el dificilísimo proceso de negociación saben dos cosas:
1º Que el Estatuto es una vía rechazada por un sector de la sociedad vasca por insuficiente, sector en el que figuran dos organizaciones predominantes. HB y ETA.
2º Que el Estatuto es una vía que implica una apuesta. La de la satisfacción parcial de las aspiraciones vascas sea suficiente para que "los vascos se sientan cómodos en España", para que se legitime el Estado español en Euskadi Sur.
La idea de "apuesta" implica que hay incertidumbre sobre el resultado y que se corre un riesgo, el riesgo de lo apostado, si el resultado es desfavorable. La definición del Estatuto como apuesta va a ser fundamental en la peripecia vasca de los años siguientes. El mismo día 18 de julio de 1979, el siguiente al acuerdo, aparece en la Prensa expresada la idea de "la apuesta". Diario 16 reproduce unas declaraciones del líder de EE Mario Onaindia:
"Yo le decía a un líder de Herri Batasuna que nosotros hemos apostado por el Estatuto, pero si no saliera o tuviera recortes substanciales, nos replantearíamos nuestra política con respecto a la violencia. También le decía que, como saliera satisfactoria, HB y ETA también tendrían que replantearse la lucha armada".
Kepa Bordegarai y Robert Pastor, los dos periodistas que han sido ambos directores de la revista peneuvista Euzkadi, habían seguido en Madrid la negociación y el trámite parlamentario del Estatuto. En la semana del 22 al 28 de julio de 199, la siguiente a la aprobación, el 21 de julio, del dictamen de la ponencia mixta por la Comisión Constitucional del Congreso (último trámite previo al referéndum), han redactado rápidamente una crónica apresurada de lo que ha sido la elaboración del Estatuto. Esa crónica, junto con el texto del Estatuto aprobado, el texto del Proyecto y de las enmiendas, el texto del Proyecto de Estatuto de Cataluña y el de la Constitución española, componene un libro titulado Estatuto Vasco (San Sebastián, Ediciones Vascas, 1979) que sale a la calle el mismo verano. (119) Sus autores, Bordegarai y Pastor, pidieron (y consiguieron) textos que publicaron como prólogos de su libro al Presidente de la Comisión Constitucional, a los líderes del PSE-PSOE (Txiki Benegas), de UCD vasca (Jesús Viana), de ESEI (Andoni Clemente), del PNV (Mitxel Unzueta) y a Carlos Garaikoetxea. En esos textos se palpa la convicción de que el Estatuto es una vía (contestada) de salida del largo contencioso del País Vasco con el Estado español.
Txiki Benegas cierra su "prólogo" con la afirmación de que:
"La autonomía debe conducir a… una nueva sociedad vasca que supere progresivamente la opresión nacional que ha sufrido nuestro pueblo" (120)
Después de haber afirmado que en la primavera de 1979 todavía permanecía incierto el futuro de los dos Estatutos, el de Euskadi y el de Cataluña y que:
"La situación se había deteriorado de tal forma que se hablaba insistentemente de posible intervención militar. "En los próximos meses – escribía en un artículo publicado el 7 de julio –nos jugamos todos quizás la última esperanza democrática de encauzar el problema vasco por otros derroteros distintos de los actuales. Los vascos que hemos cerrado filas en torno al Estatuto de Gernika no solamente lo hemos hecho por nuestras convicciones autonomistas, sino porque creemos que este Estatuto es la única opción democrática que queda frente a la violencia, el radicalismo, el caos político, económico y social en que está sumido el País Vasco, y la tentación al recurso de respuestas autoritarias desesperadas que puedan arbitrarse desde fuera de Euskadi. En este trance no se puede ocultar el temor que muchos sentimos de que esta esperanza cifrada en el Estatuto, quizá la última, se vea truncada una vez más por las estrechas miras políticas del Gobierno y de su Partido, la U.C.D." (120)
Benegas reconoce la existencia de la contestación al Estatuto:
"No obstante, sectores de nuestro pueblo agrupados en torno a Herri Batasuna efectúan una valoración negativa del Estatuto. Posición respetable, como todas en Democracia, pero que en mi opinión es la perpetuación de una actitud que en su esencia se reduce a la política del todo o el nada, que confunde el programa máximo de un partido, es decir, sus objetivos a largo plazo, con el programa mínimo, es decir, con lo alcanzable hoy, aquí y ahora, en un determinado contexto político y en unas circunstancias concretas". (120)
Esa misma idea que entonces (y subrayamos por razones obvias el entonces) sostiene el PSOE – la de que el Estatuto es un Estatuto de mínimos, del mínimo aceptable y posible –y la correlativa de que el Estatuto es un punto de partida, late en el "prólogo" del representante del ya ahora extinto partido ESEI:
"Ni la ignorancia, ni la represión de la voluntad del autogobierno de los vascos, han servido para acallar sus voces. Por el contrario, cada derrota, cada vejación, ha dado lugar a la creación de nuevos hilos en la trama de la sociedad vasca. Hoy, a la salida del tenebroso túnel de la dictadura franquista, somos un pueblo que avanza titubeando –porque el viaje por el túnel ha sido largo y difícil -, que a veces sufre de desconcierto y de una cierta desconexión en su seno. Pero avanzamos, porque todos tenemos bien claro adónde queremos llegar". (121)
Como es lógico, Bordegarai y Pastor destacan en su libro al "prólogo" de Garaikoetxea (es el único al que llaman formalmente prólogo y el único que hacen componer en "negrita"). Es un texto importante para el propósito de investigación perseguido en estas páginas (el explicar las causas profundas de la escisión del PNV). En él dice Garaikoetxea:
"El Estatuto de Gernika es el resultado de un gran esfuerzo negociador desde posturas responsables e investidas de un claro concepto de la democracia.
Quien esto escribe pertenece aun Partido, el P.N.V., que evidentemente, por su gusto exclusivo no habría elaborado un Proyecto exactamente coincidente con el actual. Pero cuando iniciamos las primeras negociaciones del Estatuto, negociaciones a nivel de partidos en Euzkadi, tuvimos muy presente que ser demócrata es tener en cuenta y ponderar las opiniones de los demás. Y segundo, que nuestras responsabilidades, como nacionalistas, nos obligaban, ante todo, a elegir la opción más conveniente para Euzkadi, dentro de las políticamente viables. Desechamos pues, hacer proyectos inviables, mientras a nuestro alrededor se anunciaban "Proyectos Imposibles" destinados a satisfacer, demagógicamente, las proclividades a la radicalidad, lógicamente existentes en nuestro País.
Procuramos calcular al milímetro las posibilidades de sacar adelante un texto que sirviera a nuestro Pueblo para iniciar su reconstrucción en todos los órdenes. En el orden político, social, cultural… Quisimos reafirmar nuestra concepción de la nación vasca, lograr los instrumentos indispensables para iniciar aquella reconstrucción, y dejar constancia de nuestra voluntad irrenunciable de profundizar en nuestro autogobierno, a través de las vías políticas.
Todo ello ha quedado recogido en el Estatuto, después de nuestros esfuerzos de aproximación con otros partidos en Euzkadi, y al cabo de las negociaciones de Madrid". (122)
A continuación Garaikoetxea dedica dos párrafos a ensalzar la posibilidad que el Estatuto abre para la incorporación de Navarra y cierra con una significativa definición del Estatuto como punto de partida:
"Conciertos económicos, seguridad social, educación, medios de comunicación social, orden público, conformación de un marco institucional coherente del País, y tanto otros capítulos del Estatuto, son instrumentos para avanzar; servirán especialmente, para consolidar algo que resultará esencial y determinante para el futuro de Euskadi: la consolidación y el reforzamiento de la conciencia nacional de los vascos, la defensa y el desarrollo de su identidad.
Pero nuestra labor no ha hecho más que empezar, Este Estatuto es y puede resultar en su desarrollo práctico, un buen Estatuto. Un Estatuto que reconstruya nuestro Pueblo y, sobre todo, nuestra conciencia de Pueblo.
El camino va a ser largo y difícil. Partimos de cero; tendremos que seguir manteniendo un pulso permanente con Madrid para traducir los textos a realidades, y deberemos crear toda una Administración Pública "ex novo", creando servicios y funcionarios que hoy no existen. Por eso, incluso a quienes sinceramente puedan pensar que este instrumento resulta corto para las aspiraciones nacionales vascas, yo les animaría a coadyuvar en la enorme tarea, tarea de meses y años, que representará la puesta en marcha del Estatuto de Gernika. El camino que el mismo representa, al fin y al cabo, será camino a recorrer, igual e inevitablemente, en el más ambicioso de los Proyectos Políticos que pueda concebirse". (123)
La relación dialéctica entre la apuesta por el Estatuto, su cumplimiento y la vía de la lucha armada la expresa más claramente Garaikoetxea en unas declaraciones que Le Figaro publica el 10.8.1979:
"Se ha iniciado un proceso democrático en Euskadi, al cual ha de someterse ETA"… "Pero es difícil prever un cambio rápido de situación en un país en donde la violencia se ha hecho habitual"… "La verdadera iniciativa de pacificación la tomará la población vasca, privando de oxígeno a los grupos tentados de perpetuar esta violencia"… "La supervivencia de ETA depende en gran parte del apoyo que encuentra en los medios que no creen aún verdaderamente en el establecimiento de una autonomía real".
El núcleo del problema lo expresa así el Lehendakari en esa misma entrevista.
"Si en Madrid se juega verdaderamente al juego, sin combates de retaguardia ni reservas mentales, si no se tarda en efectuar la transferencia de competencias, los escépticos de hoy se alejarán por sí mismos de ETA". (124)
Así comenzaba, en julio-agosto de 199, la apuesta por el Estatuto del PNV. La apuesta que, según nosotros entendemos, le ha costado la escisión que hoy padece. Porque la ha perdido, y, ciertamente, no por falta de que el PNV haya dejado de hacer dramáticos llamamientos al Estado español advirtiéndole de lo que éste se jugaba, junto con el PNV, en esa apuesta. Vamos a reproducir una muestra de esos sucesivos dramáticos llamamientos del PNV para que los españoles no aborten la vía del Estatuto. Concretamente en 4 momentos clave:
1º el 9 de abril de 1980, en la sesión del Parlamento Vasco en que se elige a Garaikoetxea Lehendakari del Gobierno Vasco.
2º Noviembre de 1980. Declaraciones de Arzalluz a una revista del PNV (Muga) en las que anuncia la posibilidad de un golpe militar.
3º 1 de noviembre de 1981. Declaraciones de Arzalluz a la revista Gaceta Ilustrada sobre la LOAPA.
4º 7 de abril de 1983. Al cumplirse tres años de su investidura como Presidente del Gobierno Vasco Garaikoetxea hace unas declaraciones claves a la vez que presenta un comunicado oficial de su Gobierno enfrentándose al PSOE y al Gobierno de Felipe González.
El 9 de abril de 1980 el Parlamento Vasco celebra sesión en la Casa de Juntas de Gernika para elegir al Presidente del Gobierno Vasco. El candidato Garaikoetxea se refiere en su discurso programático a los proyectos de Leyes orgánicas que el Gobierno de UCD está remitiendo al Parlamento español. Y dice:
"… yo quiero recordar aquí nuestra preocupación por las actitudes sintomáticas del poder central en dichas leyes, poco coherentes con el contenido del Estatuto, así como muestra postura absolutamente firme, a la hora de recabar la interpretación más amplia de aquel, y de rechazar toda ley o práctica política que pretenda recortar directa o indirectamente sus contenidos. Quede pues claro, que nuestra eventual actitud en el futuro Gobierno Vasco vendrá determinada por la correspondencia que obtengamos del Poder central en la lectura del Estatuto, así como por la respuesta que obtengamos al tratar del calendario de transferencias, en la Comisión Mixta que hemos de crear inmediatamente.
Los precedentes que hemos padecido en la época preautonómica caracterizada por una deliberada paralización de transferencias de competencias y una concepción estrecha y cicatera cuando se produjeron, nos obliga, por fuerza, a ser alarmistas en este terreno. Y LO SOMOS PARA RECORDAR AL PODER CENTRAL QUE UN NUEVO ERROR SERIA FATAL. Que la vía estatutaria ya está siendo combatida por algunos (y el Gobierno sabe con qué dureza) por falta de credibilidad y de presuntos contenidos. Y que el error político más garrafal que podría cometerse, sería dar la razón a quienes, todavía injustificadamente, invocan tales interpretaciones".
En el turno de réplicas de los partidos al discurso del candidato, el portavoz del PNV insiste en la advertencia:
"Se ha dicho también que el PNV debe abandonar sus enfrentamientos con el Gobierno central, y no causar crispación en Euskadi. Para nosotros es al revés, cuando reivindicamos el Estatuto de Autonomía en su integridad lo hacemos porque es la única vía para resolver esos problemas y crispaciones… por eso no permitiremos rebajas ni retrasos autonómicos, y no podemos permitirlo porque está en juego Euzkadi. Lo contrario sería echar una paletada de tierra sobre nuestro pueblo".
A primeros de noviembre de 1980 Xabier Arzalluz, entonces presidente del EBB del PNV, concede una entrevista para la revista Muga (del PNV) a Eugenio Ibarzábal y Koldo San Sebastián, que se publica en el número 11 (noviembre 1980). Le preguntan:
"hay una segunda cuestión que tiene que ver con ese "frente por la paz" sobre la que hay posturas encontradas. Concretamente Euskadiko Ezkerra dice que más que "frente por la paz" hay que hablar de "frente por el desarrollo del Estatuto".
Y Arzalluz responde:
"El problema estriba en que no sólo tenemos el problema de esa violencia. Si el atajar la violencia fuera por una acción decidida para llenar el Estatuto, como dice Euskadiko Ezkerra, entonces podría hablarse de una acción conjunta. Pero yo considero que tan peligroso como el terrorismo o la acción violenta es la demora, iba a decir hasta el fraude, en la aplicación del Estatuto. Porque eso sí que nos puede llevar a un auténtica callejón sin salida. Uno piensa que la violencia, tarde o temprano, siendo una plaga como la que padecemos, puede ir amainando, puede ir variando, se le puede ir venciendo, pero si, realmente, aquí sigue existiendo el fraude autonómico, que existe en este momento, pues eso sí que veo que no tiene solución. Por lo tanto, es difícil establecer una acción conjunta cuando todos sabemos que aquí la violencia surgió por razones políticas. Y si no hay una voluntad decidida de todos esos Partidos de reconocer que eso es así y que, por tanto, las acciones, el desarrollo estatutario, etc. Son prioritarias precisamente a la hora de luchar contra esa violencia, cuyas razones son fundamentalmente políticas, entonces qué diablos de frente ni de acción conjunta podemos tener". (125)
En el Alderdi Eguna (el Día del Partido) de 1981, el 27 de septiembre, el PNV reúne 70.000 personas en las campas de Ayegui (Navarra). El PNV denuncia enérgicamente el fraude al Estatuto que significa la LOAPA. Arzalluz dice "Si quieren pararnos, tendrán que venir con las armas como en 1936". Se produce un escándalo en Madrid. El 1 de noviembre Gaceta Ilustrada (nº 1.308) publica una entrevista amplia con Arzalluz. Ante la insinuación del entrevistador ("Alguna vez se ha acusado al PNV de aprovecharse de los atentados de ETA") Arzalluz responde:
"También ETA lo dice "Nosotros damos el callo y el PNV saca tajada". Pero la verdad es que ETA nos estorba profundamente, con independencia de juicios morales. En el proceso de autonomía que llevamos está muy claro que o ganamos nosotros o gana ETA. Lo que pasa es que en Madrid hay tal cortedad política que a veces se empieza a hacer cosas cuando los otros (siempre dice los otros para referirse a ETA) comienzan a zumbar. Eso es lo tremendo, no me cabe en la cabeza, ¿quién da al final la razón a la violencia? El problema de ETA es un problema político porque ETA no sería nada sin el apoyo popular que aún tiene. En Madrid tendrían que entender que gracias a nosotros, gracias a que aceptamos negociar el Estatuto pasando graves peligros por ello se ha conseguido, por ejemplo, arrastrar a ETA político-militar a la vía de la negociación. Y cuando hemos hecho todo esto vienen y nos lanzan la LOAPA, que puede echar abajo todo lo construido hasta ahora. Es increíble".
Gaceta Ilustrada pregunta entonces a Arzalluz: ¿Qué hará el PNV en el caso de que se apruebe la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA)?. Arzalluz responde:
"No hemos pensado en medidas. Si se aprueba la LOAPA con su actual texto lo consideraríamos como una agresión fundamental al Estatuto, sería una especie de anti-fuero. La primera consecuencia sería que los otros (ETA) podrían decir que ellos tenían razón y que por la vía de la negociación siempre acabamos burlados. Por nuestra parte siempre ha habido en los Fueros una fórmula para este tipo de leyes que se dictaban desde Madrid sin pasar por el Parlamento Vasco: "Se obedece pero no se cumple". Precisamente esto es lo que yo les decía el otro domingo a nuestros militantes en este discurso que tanto ha alarmado en Madrid. Les decía: pero de qué os extrañáis, si esto es lo que ha ocurrido siempre. Mientras haya diálogo y vía democrática no podrán ahogar el Estatuto, si quieren pararnos tendrán que venir como en 1936, no con la LOAPA y otras cosas, sino con las armas. Pero si vienen con las armas se les estropearía el invento". Y ahora dicen que el beligerante soy yo. Nosotros íbamos y vamos por un camino moderado antes de que se ratifique la LOAPA, pero si desvirtúan el estatuto destruirán el PNV y ganarán los otros y si ganan los otros aquí no hay arreglo".
En la misma entrevista Arzalluz explica.
"Para mí es mucho más grave la forma que el fondo. No me preocupa que la LOAPA prohiba esto o lo otro, sino que se establezca un sistema de reforma de los Estatutos que no vaya por los mecanismos contenidos en el mismo. Esto es de tal gravedad que deja a la buena voluntad de Madrid, a la vía de hecho, un texto jurídico, el Estatuto, en el que tanto el gobierno vasco como el PNV habíamos basado toda nuestra política". (126)
Un año después de esta entrevista el PSOE ha llegado al Gobierno del Estado español tras conseguir mayoría absoluta en las elecciones legislativas del 28.10.1982. y no sólo no mejoran las cosas sin que empeoran. El 7 de abril de 1983, dos días antes de que se cumplan los tres años de la elección de Garaikoetxea como lehendakari por el Parlamento Vasco, se celebra una rueda de prensa en Ajuria Enea. Garaikoetxea lee un comunicado oficial de su gobierno, elaborado después del estudio que el Gobierno Vasco ha realizado el día anterior analizando la tensa situación política existente en Euskadi. El comunicado se enfrenta rotunda y frontalmente con el PSOE y el Gobierno de Felipe González. Sus puntos 2º y 3º rezan así:
"2º. El Gobierno deplora las declaraciones de la dirección del PSE-PSOE en las que, a la vez que ataca desmesuradamente el documento de Aberri Eguna del PNV, relaciona tales ataques con la llamada Mesa por La Paz, y, en definitiva, con la actitud de este Gobierno ante la violencia. El gobierno vasco reitera su posicionamiento inequívoco contra la violencia, coincidiendo con la actitud largamente mantenida por su partido. Y reafirma que esta actitud no puede confundirse con un seguimiento dócil e incondicional de la política antiterrorista del PSOE y su Gobierno, si éste rechaza sistemáticamente el análisis y el tratamiento político que, desde nuestra perspectiva, exige la violencia en Euzkadi.
3º. Este Gobierno ha señalado hasta la saciedad que la solución al clima de violencia pasa por la demostración clara de que la aspiración de Euzkadi al autogobierno progrese a través de las vías democráticas; y el Gobierno socialista parecía haber compartido esta convicción, cuando llegó a anunciar el desarrollo pleno del Estatuto en el primer semestre de 1983 (plazo –precisó el lehendakari –que siempre contemplamos con escepticismo).
El Gobierno vasco ofreció al nuevo Gobierno socialista su deseo de cooperación y una voluntad inequívoca de entendimiento. Basta repasar declaraciones reiteradas al respecto en los medios de comunicación.
Desgraciadamente, desde el día 28 de octubre de 1982, y a pesar de incontables promesas del Gobierno socialista, todavía no se ha formalizado un solo acuerdo de transferencias estatutarias; las posiciones del actual Gobierno central son hoy más regresivas que las de sus predecesores en las materias importantes pendientes, y se han dado pasos tan graves como el recurso contra la ley de Normalización del Euskera, a pesar de haber sido básicamente consensuada en el Parlamento vasco por propio PSOE. ¿Puede reprocharse al Gobierno vasco y a su partido falta de voluntad de entendimiento? ¿O debe confundirse el entendimiento con la simple sumisión a los criterios del PSOE, aunque éste ocupe nueve escaños en el Parlamento vasco y el Partido del Gobierno lograra veinticinco por voluntad popular?". (127)
Pero si el comunicado es rotundo no lo son menos las declaraciones que Garaikoetxea hizo en la rueda de prensa contestando a las preguntas de los informadores después de haber leído su comunicado. Esas declaraciones son absolutamente fundamentales para entender el proceso de la escisión del PNV. Rogamos al lector la máxima atención a las mismas, que transcribimos de las versiones publicadas por Deia (el diario pro-PNV) y Egin (el diario pro-HB) del día 8 de abril de 1983. Dijo Garaikoetxea:
"Yo lo único que sé es que hay dos alternativas. Una es la rupturista. Los grupos rupturistas partidarios de la violencia, sustentan su estrategia en la afirmación de que las vías democráticas no sirven para nada y de que son una farsa y no conducen a las innegables aspiraciones de autogobierno de este pueblo.
La otra es la democrática, la que nosotros elegimos, de buena fe y arriesgando mucho. Nosotros decimos que la mejor forma de desarmar la estrategia rupturista y de convencer a quienes pueden prestar apoyo material o moral a ETA, es evidenciar que por las vías democráticas se avanza y se da respuesta a la legítima aspiración de autogobierno de este país.
Consecuentemente en la medida en que una alternativa se demuestre válida está descalificando a la otra. Y por lo tanto, el triunfo de las vías políticas que nosotros propugnamos significaría el fracaso y la contradicción de los que propugnan la otra alternativa.
Cuando el nacionalismo (el PNV) hace cinco o seis años se planteó la necesidad de elegir una de esas dos vías, el optar por una y otra SIGNIFICO UN GRAN RIESGO.
Por ejemplo, y por decirlo gráficamente, SI EL ESTATUTO DE AUTONOMIA RESULTABA SER UNA DEFRAUDACION DE TOMO Y LOMO, pues nosotros habríamos cometido un error político evidente.
Y ese es el riesgo que tuvimos que afrontar hace seis años y que, desgraciadamente, en muchas ocasiones se nos aparece como una grave amenaza cuando tenemos la impresión de que se ha perdido sensibilidad ante el problema autonómico o alguien cae en la tentación de pensar que como ya estamos encarrilados en la estrategia estatutaria, no tenemos más remedio, valga la expresión, que tragar lo que venga por esas estrategia.
Y ESO ES GRAVISIMO PORQUE NOSOTROS NO VAMOS A ENGAÑAR A NUESTRO PUEBLO NI VAMOS A TRAGAR MERCANCIA FALSA. Pero es un riesgo el tener que elegir, como nosotros lo hicimos, el camino de las instituciones democráticas con la posibilidad de que éstas pudieran resultar falsas". (127)
Estas declaraciones son cruciales. Por un lado iluminan retrospectivamente el estado de ánimo y el talante con el que el PNV se embarcó en la estrategia del pacto con Madrid en 1978 –79 para resolver el "problema vasco". Por oro lago contiene ya en germen la escisión del PNV. Porque si el estatuto continuaba demostrándose cada vez más como cáscara vacía habría que cambiar de estrategia. Y si esa actitud no era unánime o claramente mayoritaria, el PNV se rompería.
En un próximo aprtado contemplaremos la evolución de los acontecimientos desde la perspectiva de estas clarificadoras declaraciones de Garaikoetxea, es decir comprobando como la sucesión de los acontecimientos van acumulando evidencia sobre el hecho de que la posibilidad de la defraudación del Estatuto se convierte en realidad comprobada.
Adelantaremos un dato: desde el comienzo de la actividad ejecutiva del Gobierno vasco y de la legislativa del Parlamento vasco hasta la fecha del 12 de noviembre de 1983 se habían planteado 81 (ochenta y uno) conflictos por la vía extrajudicial al reconocer alguna de las partes su no competencia en la materia o la poca consistencia del conflicto, según los datos que obraban en el Ministerio de Administración Territorial. El Tribunal Constitucional había emitido 20 sentencias y dos autos para solucionar otros tantos conflictos planteados, sin contar el de la LOAPA, que fue interpuesto por varias instituciones al mismo tiempo. Quedaban todavía 34 conflictos pendientes de sentencia en el Tribunal Constitucional o de que hubiera acuerdo por alguna de las partes y se retirara la impugnación. Quedaban también pendientes de negociación entre ambas administraciones dos conflictos, uno ya admitido a trámite.
Desde la toma de posesión del Gobierno del PSOE el 12 de Noviembre de 1983, se impugnaron por el Gobierno central la ley sobre el euskera, el decreto sobre servicios sanitarios, el de promoción y rehabilitación de viviendas, de creación de centros de coordinación operativa, ley sobre derechos profesionales y pasivos del personal que prestó servicios en la Administración Autónoma del País Vasco: ley de principios en la Administración Autónoma del País Vasco: ley de principios ordenadores de la Hacienda General del País Vasco y la ley de creación del Instituto Vasco de Ikastolas.
En el bienio 1985 –1986 el Gobierno Vasco (de Ardanza), pese a tener un Pacto de legislatura firmado con el PSOE, se ve obligado a hacer 27 requerimientos de incompetencia al Gobierno del Estado español. Por vulneraciones del Estatuto, invasión de competencias de la C.A.V., etc.
NOTAS AL SUBCAPITULO 7.1º
(119) Kepa Bordegarai y Robert Pastor: Estatuto Vasco, San Sebastian, Ediciones Vascas, 1979.
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(120) José M ª Benegas: "Prólogo", en Kepa Bordegarai y Robert Pastor: El Estatuto, op. cit. sin paginar.
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(121) Andoni Clemente: "Prólogo" ibidem, también sin paginar.
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(122) Carlos Garaikoetxea: "Prólogo", ibidem, página 3.
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(125) Xabier Arzalluz, entrevista en MUGA n º 11, noviembre de 1980.
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(126) Xabier Arzalluz, entrevista en GACETA ILUSTRADA n º 1308, 1 de noviembre de 1981.
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(127) Comunicado del Gobierno Vasco del 7 de abril de 1983 y declaraciones de Garaikoetxea, en DEIA y EGIN del 8 de abril de 1983.
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